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domingo, 16 de junio de 2013

14-02 CUARTO CAPITULO (DESENLACE)





Como una luz en mitad de la más absoluta oscuridad, Alicia vio de repente revelada su verdad, su pasado, su posible destino.
Giró levemente su cabeza, hasta quedar cara a cara con Raphael, con sus intensísimos ojos azules, con sus carnosos labios, colocó la mano en su pálida mejilla, lo hizo dulcemente, a modo de caricia.

No hubiera podido describir con una medida de tiempo real lo que duró ese momento, nunca había experimentado sensaciones tan intensas como las vividas en ese lugar, quizás en otro momento, en otra vida vivió algo así, no podía estar segura, de lo que no cabía duda es que era una sensación nueva para ella.

-“¿A que esperas?”- Le susurró él con voz cálida.
Alicia no sabia muy bien que hacer ni que decir, su único pensamiento era el de besarle.

-“Deja tu mente en blanco querida, acéptame.. bésame y se mía por toda la eternidad”-
Ella no podía eludir las palabras ni las emociones pero un leve resquicio de duda aun aturdía su mente.

-“Nadie te ha querido jamás porque tu alma no pertenece a este tiempo, permíteme que la libere y seamos de nuevo uno,  disfrutemos de nuestro amor los siglos venideros”-
Los labios carmesíes de Alicia estaban cada vez más cerca de rozar el sueño de amor eterno que prometía ese beso, era un salto de fe.

-“No quiero mostrarte todo el dolor que llevo dentro, los días de muerte y desolación que he vivido mientras todo se derrumbaba a mí alrededor, todo menos mi recuerdo de ií, has permanecido conmigo durante el ciclo de varias vidas ¿crees que puede existir un amor igual a este? ¡Que ni la muerte puede vencer!”-

Alicia ya rozaba con la suave comisura de sus labios los de él.
-”Debo advertirte querida que una vez que me aceptes no habrá vuelta atrás, serás eternamente mía, a cambio te diré mi verdadero nombre, el primero.
Serás participe de mí, de mi historia, de mi leyenda.”-

-“No he sentido jamás algo así, deseo entregarme a tu amor, a tus deseos”- Confesó ella.

Según sus palabras eran pronunciadas sus labios se rozaron por primera vez, quizás en siglos no habían estado tan cerca, durante un leve instante el tiempo se detuvo en aquel beso, la magia se hizo realidad, el amor fue mentado con tal fuerza que Alicia no quería que ese beso terminara nunca.
Noto una agradable sensación, un olor a divinidad, a algo sagrado.
No podía ser más feliz, era el mejor momento de su vida sin ningún lugar a dudas, sentirse por fin amada, comprendida, ya no existían para ella, en ese instante, ni los complejos, ni las burlas de sus compañeros de clase ni las discusiones con sus padres o su hermana, era por primera vez en su vida, feliz.

-“Esta hecho”- Dijo él mientras dio un paso atrás con una extraña mueca, como una extraña sonrisa malévola.
Un extraño torrente de sentimientos encontrados recorrió el cuerpo de Alicia provocándole unas fuertes sacudidas.

-“¿Qué me ocurre?”- Dijo con voz lastimosa.
-“Ya ha comenzado”- Respondió él con tono misterioso.
-“¿Qué ha comenzado? Aaaaaahhh...”- Exclamó mientras una punzada de dolor recorría sus venas, era un dolor indescriptible, muy fuerte como nunca había sentido antes.

-“Creo que lo justo llegado a este momento es que sepas lo que te está ocurriendo”-
Aquellas palabras no le sonaron muy bien a Alicia.
-“Eras una chica menospreciada por todos, por tus padres, por tu hermana, por tus compañeros... Solo ves en ti misma oscuridad, defectos, no tienes nada en este mundo por el que seguir adelante salvo ese estúpido perro y todos lo saben”-

El dolor iba en aumento y Alicia no podía aguantar más.
-“Puedes gritar, no me ofenderé, si yo pudiera sentir dolor imagino que no lo pasaría nada bien en tu situación, no te preocupes estamos solos nadie más te vera llorar”-

Alicia no podía hablar, el dolor era tan fuerte que creía que se le iban a separar los miembros de su cuerpo, con sus ojos envueltos en lagrimas, pudo ver entre los pies de Raphael la cabeza de Roko separada de su cuerpo, el can yacía inerte a unos metros.

-“Imagino que el dolor no te permitirá hablar, pero como no me gusta incumplir un pacto ya que como imaginaras soy un caballero, te diré mi verdadero nombre, obviamente no es Raphael ¿quién querría llamarse así? Es un nombre muy pedante, pero a lo que vamos, mi verdadero nombre...”-

-“¡¿Qué demonios eres?!”- Consiguió gritar Alicia en lo que parecía que podría ser su último aliento de fuerza.

-“¿Demonios?¡ Ja ja ja! Ni mucho menos querida, más bien soy todo lo contrario ¿acaso no te has fijado la fecha que marca el calendario? Imagino que no.. ¿Para que?, ¿Verdad?, Para ti es solo un día más.

-“Contéstame maldito aaaaaaargffff”-
-“Soy lo que vosotros vulgarmente conocéis como un ángel,  después de esta revelación creo que es más que obvio cual es mi nombre, al menos el que vosotros conocéis, habéis mezclado tanto realidad y ficción, historia y mito,  que ya no sabéis que es real y que es la imaginación de algún burdo escritor.”-

El dolor cesó de repente pero Alicia no podía moverse, estaba tendida en el suelo en posición fetal sin poder mover un músculo, intentó hablar y curiosamente no tuvo ningún problema en hacerlo
-“¿Qué ha pasado? ¿Qué me has hecho?”- Preguntó inquisitivamente.
“Yo en realidad no te hecho nada, te lo has hecho tu solita”-
-“¡Contéstame! ¡No me tomes por tonta! ¡Quiero saber la verdad! ¡Me lo debes!”-
-“Yo no te debo nada, pero aun así te lo contaré, es lo mínimo..”-

Raphael se sentó a su lado y se dispuso a revelarle toda la verdad:
-“Como te he dicho antes soy lo que vosotros los humanos llamarías un ángel, mi nombre es Eros, has de saber que todas las leyendas y la mitología tienen su parte de verdad, lo que ocurre es que han sido adulteradas.
Como puedes comprobar ni uso pañales ni llevo un arco con flechas, sería algo muy ridículo ¿no crees?.
 No obstante si es cierto que llevo impreso el sello del deseo, tu deseo en este caso es de sentirte amada, comprendida-. Algo que no es muy difícil de lograr si me permites mencionar.
Verás querida, lo que realmente ha pasado es que has accedido a ser mía, en otras palabras ¿cómo crees que sobrevive un ángel?.  De alguna forma nos tenemos que alimentar ¿no crees?.  Pues bien tu alma será mi alimento, pasaras conmigo mucho tiempo hasta que te consumas y seas inservible, ese es tu destino”-

Los ojos de Alicia enrojecidos en parte por las lagrimas, en parte por la rabia comenzaban a ver una especie de realidad alternativa.
No sabia muy bien que estaba ocurriendo, pero el paisaje se tornaba diferente, irreal, extraño...

-“Así es querida, permanecerás conmigo uno o dos siglos, depende de la fortaleza de tu alma, pero sería de mal gusto dejar tu cuerpo aquí tirado ¿no crees?”-

-“Alguien me buscará, intentarán encontrarme”- Dijo ella como intentando intimidarle

-“¿Quién si puede saberse? No le importas a nadie, por eso te elegí, pensaran que te has ido sin más como hiciste antes otras veces, la falta de amor hacia tu persona es lo que rompe el vínculo con este mundo, además ¿no pensarás realmente que alguien puede encontrarte allá donde vamos, no?
Tu destino es pudrirte aquí toda la eternidad, así de simple, sin más...
Si querías un amor eterno esto es lo que puedo ofrecerte, para que algunos consigan alcanzar el amor otros tienen que sufrir, puedes considerarte una mártir.”-

El silencio se hizo, Alicia ya nunca más podrá volver a pronunciar una palabra, no podrá moverse nunca más, como si unas invisibles cadenas cubrieran todo su cuerpo y amordazaran su lengua.
Solo verá oscuridad para el resto de su existencia, una vez al año como si fuera un regalo, podrá ver una luz entre las tinieblas. A estas alturas ya habréis adivinado que esa luz aparecerá cada catorce de febrero y es porque saldré nuevamente de mi reclusión  a por un alma nueva que encadenar...

(fin de la historia, comienzo de la leyenda)



“Oscuridad, solo oscuridad, la nada absoluta a mí alrededor. Algo que no es fácil de imaginar y menos aun de vivir.
Un recuerdo, una añoranza, como una luz al fondo del infinito, si pudiera tener sentimientos, si algo de mí después de tantos siglos con ellos fuera humano, podría en ese caso llegar a decir que tengo nostalgia de algo, una nimiedad, algo que en este lugar no existe, la lluvia.
Las gotas golpeándote, la tempestad pausada, como el ritmo acompasado del latir de un corazón humano, increíble pero pese a estas eras de hastió, aun están en mi mente.
Cientos de voces resuenan en mi cabeza, almas atormentadas, me es difícil conectar con mis iguales, poder escuchar lo realmente esencial.
Uno nunca puede estar seguro de nada, pero el número ha sido alcanzado, debería ser suficiente para cerrar el Guf, además esa ultima mirada que vi, ese ultimo alma creo que realmente era la de ella.”